Como podéis ver, el esfuerzo mereció la pena. Todo el material que los alumnos donaron y el que se compró con el dinero de la chocolatada ha llegado a su destino: una escuelita de Morondava, en la costa oeste de la isla de Madagascar. La maestra que lo recibió nos ha enviado estas fotos. Gracias otra vez a todos lo que colaborasteis.


